Juan Antonio González
Doctor en Ciencias Biológicas
La pandemia por covid-19 desnuda otras verdades en Tucumán: la falta de un plan de tratamiento integral de residuos sólidos urbanos (RSU), los estudios necesarios para legislar sobre los crematorios y ahora, con más presencia que nunca, las plantas de tratamiento para los residuos patogénicos. Estos puntos son fuentes importantes de contaminación que ponen el peligro los ecosistemas y la calidad de vida de la población. ¿Alguien puede dudar que si estos problemas hubieran sido abordados no estaríamos rodeados de menos peligros? Todo responde a la inmediatez con la que se obra y sobre todo a la falta de planes a mediano y largo plazo. Sin duda debemos “repensar” a Tucumán si realmente queremos proyectarnos al futuro.
Tucumán tiene una capacidad instalada en universidades, institutos, fundaciones, sociedades civiles y profesionales a los que se debe darle espacio en las decisiones políticas para diseñar el Tucumán que queremos para nosotros y para nuestro futuro inmediato. Esto es estratégico y debe hacerse si realmente queremos un Tucumán vigoroso.
Residuos sólidos
Según datos oficiales se están tratando los RSU que se generan en el Área Metropolitana, Tafí Viejo, El Mollar y Concepción. Vale aclarar que “tratar” es un trato cortés pues el área metropolitana (en Overo Pozo) es un Sitio de Disposición Final (SDF) o en otros lugares son lugares de entierro más o menos controlados y con bajo porcentaje de recuperación. Quien quiera salir de la duda sólo tiene que viajar a Overo Pozo y allí el infierno de Dante sede Tucumán. Tafí Viejo está avanzando en una dirección interesante y si ellos están pudiendo sería bueno que otros lo intentaran. En resumen, si se tiene en cuenta que la provincia de Tucumán cuenta con 19 municipios y 93 comunas rurales, y que el Consorcio Metropolitano significa la gestión de los RSU que generan el 53% de la población, queda claro que existe un 47% de RSU que aún deben ser gestionados. De lograrse un tratamiento integral de los RSU en toda la provincia, se evitaría la incidencia sobre arroyos, ríos, espacios cercanos a barrios y asentamientos urbanos y efectos no deseados sobre la salubridad de las personas, al evitar la proliferación de vectores que pueden transmitir enfermedades.
En Tucumán urge gestionar fondos para ser destinados a un Plan para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos (Plan GIRSU) destinado a las Comunas Rurales. Esto permitiría avanzar en el tratamiento, disposición y gestión de las toneladas que se generan a diario en la provincia. Sería una decisión de alta política.
Patogénicos
Los residuos patogénicos son todo desecho de material orgánico o inorgánico que, por sus características, tenga propiedades potenciales o reales biocidas, infestantes, infectantes (potencial de transmitir enfermedades), alergógenas o tóxicas, sin distinción del estado físico de la materia, que pueda afectar perjudicialmente en forma directa o indirecta, inmediata o mediata, la salud humana, animal o vegetal, y/o causar contaminación del suelo, agua, o la atmósfera.
Con el crecimiento de números de casos de covid-19 en todos los departamentos también está aumentando la generación de los residuos patogénicos.
Si bien en Capital existe una planta de tratamiento en Los Vázquez, no existen otras en resto de la provincia. Esto abre el interrogante sobre el destino de los residuos que se generan en otros municipios o bien si son transportado para su tratamiento a Capital en qué condiciones se realiza. Generalmente los generadores de residuos patogénicos son hospitales públicos y privados, sanatorios, clínicas, consultorios odontológicos, veterinarias, entre otros. Existen muchas técnicas para tratar los residuos patogénicos.
Lo más importante es asegurar que el tratamiento se haga bajo normas nacionales y/o internacionales aprobadas para evitar la generación de líquidos, sólidos o gases que puedan resultar contaminantes. Algunos cálculos indican que se generan entre 800 y 1.200 gramos de residuos patogénicos por cama de internación por día. A los fines de los cálculos se asume 1 kg/cama/día, pero este dato debe ser comprobado mediante cálculos y mediciones directas en hospitales y sanatorios o centros de atención sanitaria en todo el interior de la provincia.
Hornos crematorios
Hasta el presente los intentos de instalación de hornos crematorios en la provincia fueron en lugares muy cerca de núcleos poblacionales. Obviamente que la ciudadanía reaccionó y los intentos fracasaron. En todos los casos faltó la licencia social. Y sin eso los intentos seguirán fracasando. Sin duda, este método de eliminación de cadáveres existe en muchos lugares del mundo, incluso en varios lugares en Argentina, pero también es cierto que el número de estudios sobre los riesgos potenciales derivados de las emisiones de un crematorio son pocos, e incluso inexistentes en muchas regiones del mundo como por ejemplo en España. Si bien existen tecnologías que aseguran que al final de la combustión sólo queda como residuo anhidrido carbónico y agua, lo cierto es que para poder cumplir con esos presupuestos el estado debe controlar y monitorear el proceso de quema mediante la tecnología de análisis de gases y partículas.
Esto debe ser así puesto que muchos de los gases que se generan en los crematorios (dióxido de nitrógeno, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre (SO2) y los hidrocarburos aromáticos policíclicos, dioxinas y furanos, pueden ser potencialmente peligrosos para la gente y parea los ecosistemas.
Hay que tener en cuenta que la dirección, arrastre y acumulación de contaminantes está condicionada en Tucumán por la topografía, velocidad y dirección de los vientos. Por lo tanto, nada debe ni puede hacerse sin rigurosos estudios técnicos y científicos. No se puede improvisar desde el sector privado o público en una provincia con alta densidad poblacional y que tiene como base económica la producción agrícola. La epidemia anual por dengue, la pandemia por la covid-19, las crisis por el agua y la contaminación no son más que expresiones de hemos alterado fuertemente el equilibrio natural.
Urge trabajar en los emergentes de esta situación y básicamente en el ordenamiento territorial en la provincia, tema en el cual se habla mucho, pero nadie quiere abordarlo. Hoy el progreso no sólo se mide mediante el PBI, sino que hay otras variables donde las ambientales son las que emergen como necesarias.